“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” (Isaías 9:2).
Adviento es un tiempo de espera de que algo suceda: tiempo de esperanza. Esta profecía es una que en definitivo llena mi alma con el espíritu de la estación de adviento. Es la esperanza de saber que las cosas van a cambiar no importa lo difícil que parezcan. Si, hay un futuro mejor, lleno de los misterios de Dios. Dios usa las cosas que ni aún en nuestros sueños serían merecedoras de nuestros pensamientos o atención para manifestar su gloria, y más aún, para manifestar su gracia hacia toda la creación.
El pueblo Latinoamericano y el Caribeño puede ser descrito como pueblo en estación de adviento. Aun cuando la vida de la mayoría de la gente puede parafrasear la primera frase de la profecía de Isaías, “el pueblo que andaba en tinieblas,” las tinieblas de la pobreza, falta de acceso a vivir una vida digna, hay siempre la expectativa de un milagro de parte de Dios. La esperanza de un futuro mejor y las fuerzas para lograrlo están incrustadas en su vida diaria y vienen de una fe profunda en que Dios una vez más usará lo que nadie considera un vaso del amor de Dios para transformar la tristeza en gozo, la muerte en vida, la escasez en abundancia, en Vida Plena.
Las vidas están constantemente siendo transformadas por la gracia de Dios y por aquellos que Dios utiliza para la transformación. Hay muchas historias de mujeres que han sido transformadas. Quiero compartirle la historia de Soledad Puebla, una mujer de Chile. Puebla es una mujer inteligente y de voluntad férrea. Tiene muchas destrezas de liderazgo, pero como muchas mujeres de Chile, ha vivido a las márgenes de una posibilidad de vida digna. Su fe en Dios, la llevó a creer en justicia para la humanidad. Con poco acceso a una educación formal, ella pudo soñar y esperar en un futuro mejor para ella y su comunidad. Se casó y consiguió empleo junto a su esposo limpiando y manteniendo la propiedad de la iglesia. Comenzó a conocer la fe luterana por su curiosidad y necesidad de aprender, a pesar de que una educación formal le fue negada.
Luego se enteró de EPES (Educación Popular En Salud), una organización diaconal que en ese tiempo era un programa de la Iglesia Luterana en Chile (ahora es una institución independiente). EPES no solo entrena promotoras de salud o agentes de salud que puedan proveer cuidado de salud básica y prevención en las comunidades marginadas donde el cuidado de salud es inexistente o al que tienen muy poco acceso; EPES también trabaja organizando comunidades, ya que la participación preventiva de la comunidad completa es fundamental. EPES mayormente trabaja con mujeres, ayudándoles a verse como mujeres capaces de ser transformadas al igual que agentes de transformación.
Puebla Puebla se convirtió en una promotora de salud y en una líder de EPES en su comunidad. Ella luchó por los derechos humanos en medio de una dictadura militar. Pudo dirigir movimientos de mujeres y comunidades para exigir leyes que suministraran servicios de salud a esas comunidades marginadas. Buscó las posibilidades para terminar su educación superior y se ha convertido en una líder muy importante en su congregación y en la Iglesia Luterana en Chile.
Pero la transformación de Puebla no termina ahí. Ella tuvo la esperanza de un futuro mejor. En marzo, Puebla Puebla, madre y abuela, se graduará como trabajadora social de una de las universidades más prestigiosas en Santiago en esa rama. Ella no se olvida de su humilde principio ni de EPES, quien le permitió no solo soñar sino también saber que ella era capaz de alcanzar el cielo. Ella continua trabajando por los y las marginadas, ofreciéndoles la esperanza de que “la luz brille” sobre ellos.
Como Puebla, muchas mujeres han visto y continúan viendo “la luz” de esperanza y posibilidades a través de EPES. A través de EPES es posible, en éste país tan al sur de nosotras, que los misterios de gracia y transformación de Dios sean manifestados para las mujeres que tienen esperanza y esperan en ese Espíritu de Adviento.
(An English-language version of this article is available.)
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Andrea Pohlmann blogs about a hard-to-wrap gift at the top of her mom's wish list.
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